Significado Oculto de los Carnavales

Después del dos de Candelaria y próximo a Semana Santa, en muchas ciudades, se celebra el Carnaval, una fiesta pública que debe ocurrir antes del inicio de la Cuaresma Católica.Lumina El Carnaval, se reconoce mundialmente como una fiesta altamente erótica, de gran libertad o incluso libertinaje y “un período de permisividad y cierto descontrol” que puede llegar hasta el desenfreno, la exageración, las bromas, el desafío y hasta los insultos.

Son famosas las fiestas de Carnaval en Río de Janeiro, Barranquilla, Venecia, Santa Cruz de Tenerife, Veracruz, Montevideo, entre otras.bailarinas de carnaval

Muchos estudiosos de la Antropología y la Etnología, en sus investigaciones de los orígenes del Carnaval, “consideran que para la sociedad rural, fuertemente estructurada por el cristianismo, el tiempo de «carnestolendas» ofrecía mascaradas rituales de raíz pagana y un lapso de permisividad que se oponía a la represión de la sexualidad y a la severa formalidad litúrgica de la Cuaresma cristiana”.

A la luz de la Antropología Gnóstica, debemos entender que las arcaicas fiestas que inspiraron el Carnaval, tenían principios anímicos y espirituales muy distintos que con el tiempo se vulgarizaron y degeneraron.

De acuerdo con los estudios gnósticos, el “Carnaval es sinónimo de agua, reinas, disfraces, desenfreno y cero espiritualidad. Toda festividad tiene dos polos, positivo y negativo. Existen las fiestas del alma y existen también las fiestas de la carne. Toda tradición tiene su origen en el culto a la divinidad, pero todo cambia y regularmente degenera. Las Saturnales eran la festividades romanas en honor a Saturno donde el amo servía al esclavo y había plena libertad, esa costumbre degeneró mas tarde en orgías”.

Ya desde la Edad Media, la iglesia Católica dio al Carnaval, el significado de “abandonar o quitar la carne”, tomándolo del latín vulgar: carne-levare, en alusión a los ayunos y abstinencias que se recomiendan los viernes de Cuaresma. También, la palabra Carnaval, se asocia al vocablo italiano: carnevale, que designa el tiempo en “el que se puede comer”.

Por otro lado, se asocia un significado pagano a la fiesta. Entre los celtas, se rindió culto a Carna, la diosa de las habas y el tocino. En el Mahabhárata, se menciona al dios Karna, hermano mayor de los Pándavas e hijo del Sol y de la reina Kunti. Otros relacionan la celebración con el demonio Baal (carna-baal), la fiesta en la que “todo vale”. Los que buscan etimologías más antiguas, sostienen que viene de Carrus navalis, el carro naval, que en el antiguo Egipto, hacía referencia al aparecimiento de Ra, el Sol, en el firmamento, en clara alusión al período que marca la cercanía de la primavera, después del dos de Candelaria. Por esta época se incrementa el período de luz solar durante el día. Las noches, son cada vez más cortas a medida que se acerca el equinoccio de primavera, el 21 de marzo y la época de la conmemoración del Drama Cósmico.

En la ciudad de Menphis, en el antiguo Egipto, se hacía una fiesta en honor del buey Apis, poco tiempo antes de la llegada de la primavera. Durante la fiesta, se adornaba al buey Apis, con guirnaldas de flores y se le ofrendaba trigo y frutos. Esta y otras fiestas, se celebraban en la luna nueva o llena. Esta celebración se realizaba cuando nacía un nuevo buey Apis. Primero, los sacerdotes salían en su búsqueda, luego al encontrarlo, lo conducían a Heliópolis. Ahí permanecía cuarenta días y finalmente, lo trasladaban en una balsa dorada a Menphis. En algunas ocasiones especiales, se le paseaba en las calles para que el pueblo le rindiera culto. Cuando moría, era un día de luto y una fiesta fúnebre en todo Egipto.

A inicios de febrero, los antiguos celtas en Irlanda, Escocia y Escandinavia, celebraron el Imbolc, festividad que indicaba que, por esa fecha, el Sol se encontraba a mitad del camino entre el Solsticio de invierno y el Equinoccio de primavera. Para entonces, los días son cada vez más largos y se anuncia la proximidad de la primavera y con ella se anuncia que está por venir
el buen tiempo.

En la Grecia clásica, hubo celebraciones en honor al dios del vino: Dionisos. Fueron las Dionisíacas. En la antigua Roma, las Dionisíacas, se denominaron: Bacanales, ya que para los romanos, el dios del vino recibía el nombre de Baco. Con el correr del tiempo, las Bacanales, degeneraron y los asistentes bebían vino hasta perder la conciencia. Se organizaban orgías y las “Bacantes” se entregaban a toda clase de excesos. También existieron las Lupercales en honor a fauno Luperco, quien convertido en loba, amamantó a Rómulo y Remo. Estas fiestas se celebraban a mediados de febrero. La festividad iniciaba con el sacrificio de una cabra, que nos recuerda al Macho Cabrío de la ciudad de Mendes en el antiguo Egipto. Al degenerarse esta fiesta, abundó la euforia, el frenesí y el desenfreno.

La Saturnalia

Entre las diferentes fiestas romanas de carácter público y religioso, se organizaban procesiones multitudinarias en las que los participantes portaban máscaras. Las Saturnales (del latín: Saturnalia), también recordadas como las “fiestas de los esclavos”; contenían elementos, que hoy corresponden en algunos casos a las tradiciones de Navidad y en otros al Carnaval. Las Saturnales, se festejaban a comienzos de año y como en su etimología se infiere, en honor al dios Saturno. También se realizaban en celebración de grandes triunfos militares.

Francisco Bertolini, en su voluminosa obra: “Historia de Roma“, dedica un capítulo aparte a la corrupción de la sociedad romana y otro a las degeneradas Bacanales y al completo cambio de rumbo que tuvieron los misterios. Es así como leemos: Entre los cultos griegos importados en Italia, el de Baco fue el que tuvo mayor difusión, aunque también degeneró luego más fácilmente; lo hallamos en Sicilia, en Apulia, en la Campania, en Etruria, y pronto en Roma, interesante y popular. Inofensivo al principio, llegó a ser más tarde, por la perfidia de hombres astutos y aun de alguna mujer, (….) escuela de misterios en que se disfrazaban con el aspecto de la religión la más abyecta obscenidad y los más inicuos delitos (…) las fiestas que antes se celebraban sólo tres veces al año, se multiplicaron hasta celebrarse cinco cada mes; en vez del día, se fijó la noche para celebrarlas.

Fulcanelli, en su monumental obra: “El misterio de las catedrales“, entre diversas fiestas medievales, hace alusión al Carnaval, en el siguiente párrafo: “Una de ellas era la Fiesta de los locos -o de los sabios-, kermesse hermética procesional, que salía de la iglesia con su papa, sus signatarios, sus devotos y su pueblo -el pueblo de la Edad Media, ruidoso, travieso, bufón, desbordante de vitalidad, de entusiasmo y de ardor-, y recorría la ciudad… Sátira hilarante de un clero ignorante, sometido a la autoridad de la Ciencia disfrazada, aplastado bajo el peso de una indiscutible superioridad.

El buey Apis

Veamos a continuación que nos enseña el esoterismo en relación con el buey Apis. Henri Durvill, en su obra: “Los Misterios Iniciáticos“, explica que algunos animales “merecieron una especialísima veneración, tal como (…) el fénix de Heliópolis; el buey de Mnevis, el «alma de Ra»; y el buey Apis, de Memphis. La muerte de este último se lloraba durante 70 días; si bien no se dejaba que el animal viviese más de 25 años. Sus restos se embalsamaban según el procedimiento empleado para las momias de más elevada condición. Suponíase que el buey Apis había nacido de una vaca primeriza, fecundada por un rayo del sol, y que al morir, su doble pasaba al cuerpo de otro toro. De esta forma quedaba reconocida su inmortalidad, puesto que siempre era el mismo”.

El abate francés Alphonse Louis Constant, más conocido como Eliphas Levi, en su obra: “Historia de la Magia“, explica que: “Apolonio encontró a una mujer blanca de los pies hasta los pechos, y negra en la parte superior. Sus discípulos se alarmaron ante el prodigio, pero el maestro le extendió su mano, pues la conocía. Les dijo que se trataba de la Venus de la India, cuyos colores eran los del toro Apis, adorado por los egipcios. Este arlequín femenino es la ciencia mágica, cuyos blancos miembros —o formas creadas— revelan la cabeza negra, o la causa suprema desconocida por el hombre en general”.

La venerable maestra Helena Petronila Blavatsky, en el tomo I de su “Doctrina Secreta“, al final de la Estancia V, explica que: “en la interpretación exotérica de los ritos egipcios, el alma del difunto — descendiendo desde el Hierofante hasta el buey sagrado Apis— se convertía en un Osiris, o era osirificado” y en el tomo II de esa monumental obra, explica que el buey Apis “pronunció oráculos que se referían al nacimiento del Salvador”. Explica además, la insigne fundadora del Movimiento teosófico que el toro tenía “un sentido por completo fálico y fisiológico”.

Ya en el tomo III de la obra citada, madame Blavatsky, amplía la explicación del simbolismo del buey Apis, indicándonos que “el prolífico dios del amor, Cupido”, era al mismo tiempo, el Logos, “cuyo símbolo, entre los egipcios y los indios, fue el Toro, como lo atestiguan el buey Apis y los toros indos de los templos más antiguos”

“En la Grecia histórica los Misterios eran atributo de sociedades secretas de una clase especial. Estas sociedades secretas de sacerdotes e iniciados, establecían cada año, o cada determinado intervalo de tiempo, fiestas especiales, en las que también se daban funciones teatrales alegóricas. Estas funciones teatrales, a las que en particular se les dio el nombre de Misterios, se llevaban a cabo en diferentes lugares, —los más famosos eran los de Delfos y Eleusis en Grecia, y en la isla de Phile en Egipto. El carácter de las funciones teatrales y los dramas alegóricos que se representaban era más o menos constante. Tanto en Grecia como en Egipto, la idea era siempre la misma, a saber, la muerte del dios y su resurrección. El sentido de esta idea estaba presente en todos los Misterios”

Significado oculto del Carnaval

El carnaval es la fiesta de la carne antes de iniciar la Cuaresma Católica, es decir comer carne antes del ayuno y abstinencia, que se inicia el Miércoles de ceniza, y es una preparación para la Pascua de Resurrección. Esta festividad de origen religioso, ha perdido el vinculo con la Semana Santa y está simbolizada actualmente con agua, reinas, mascaras, comparsas papelillos, playas bikinis y desenfreno; relacionándose con los degenerados bacanales y saturnales.

En la onda del desenfreno se adoptó el mojar con agua, que está relacionado con las aguas de vida, las aguas espermáticas, que encierran la fuerza del varón y de la hembra, que se ha cuidado en las escuelas de misterios mayores como el fuego sagrado de Pentecostés, que derramarlo significa la pérdida de los poderes que divinizan, pero en la temporada del desenfreno del carnaval, el supuesto hombre busca a cualquier mujer y viceversa para vaciar sus aguas, tirar a la basura el Ens seminis y pecar contra el Espíritu Santo.

El martes de Carnaval, es el último día que se permite comer carne, pero también invita a la fornicación, al “otro consumo de carne”. Luego vendrá el Miércoles de Ceniza, el momento de reducir a cenizas al yo pluralizado e iniciar un proceso de purificación antes de vivir los siete días sagrados de Semana Santa. Recordemos que la ceniza se ha recolectado un año antes. Es producto de las palmas usadas en la conmemoración de la entrada triunfal en Jerusalén, en Domingo de Ramos.

El falismo sagrado

Es indudable la inspiración sexual del Carnaval. Lo lamentable de la fiesta es el culto a la fornicación y la justificación de los bajos placeres. Los estudiosos del Gnosticismo Universal, no nos pronunciamos contra el sexo, sino contra el mal uso o contra el abuso de las fuerzas sexuales.

“Los judíos tenían dioses fálicos y bosques sagrados consagrados al culto sexual. A veces los sacerdotes de los cultos fálicos se dejaron caer miserablemente y cayeron en el desenfreno de las orgías bacanales. Herodoto refiere: todas las mujeres de Babilonia tenían que prostituirse con los sacerdotes en los templos de Milita. Mientras que en Grecia y Roma, en los templos de Vesta, Venus Afrodita, Isis, etc., las sacerdotisas ejercían su santo sacerdocio sexual, en Capadocia, Antioquía, Pamplos, Chipre y Bylos, las sacerdotisas celebraban grandes procesiones portando, con infinita veneración y mística exaltación, un gran falo, cual dios o cuerpo generatriz de la vida y de la simiente”.

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