Origen Mitológico de los Juegos Olímpicos

Los Juegos Olímpicos tienen su origen en la antigua Grecia segun su Mitología, esta cuenta que al primero que se le asignó su creación fue a Zeus, quien derrotó a su padre Cronos en los parajes que luego serían utilizados para los juegos.

olimpiadas

Las competencias de la antigua Grecia comenzaron hace 2.800 años, en el 776 a.C. Los primeros Juegos eran muy distintos a los conocemos ahora, pero el espíritu olímpico se mantiene.

Quienes llegaban a ver los Juegos a la Antigua Olimpia debían llevar un animal, que luego sería sacrificado para honrar al dios Zeus.

¿Cómo surgieron los Juegos Olímpicos? Según la mitología griega, el fundador fue Pélope. Enómao era el rey de Pisa en la región de la Élide y tenía una hija que se llamaba Hipodamía. Un oráculo predijo al rey que sería asesinado por su yerno. Enómao entonces decidió crear una carrera de caballos para deshacerse de los pretendientes de su hija.

Gracias a sus caballos divinos, regalo del dios Ares, el rey fue matando a los pretendientes de su hija. Hasta que llegó Pélope, un joven héroe de Asia menor, hijo de Tántalo, quien con la ayuda de Hipodamía que sobornó a un auriga del carro de su padre, provocó la muerte de Enómao al cambiar los ejes de las ruedas. Para celebrar su victoria Pélope decide fundar los Juegos Olímpicos.

Existen varias teorías sobre el orígen de los Juegos Olímpicos:

1. Orígenes funerarios: algunos piensan que podrían tener orígenes funerarios, como cuenta la Ilíada en los funerales de Pantroklos. Los Juegos eran entonces una actividad complementaria a estos ritos.

2. Culto a los dioses: otros creen que las actividades deportivas estaban ligadas desde un primer momento al culto de los dioses. El santuario de Olimpia, por ejemplo, contaba con templos y edificaciones dedicadas a los dioses a la vez edificios dedicados al deporte.

El Santuario de Olimpia
La ciudad de Olimpia se encontraba al noroeste del Peloponeso, en una llanura fértil, en la Élide. Estaba atravesada por el río Alfeo, un río ancho y caudaloso, que desciende de las montañas de Arcadia.

El santuario al aire libre estaba en al pie de una de estas colinas, en el Cronion. Data del siglo X a. C, pero Olimpia estuvo habitada ya desde mediados del segundo milenio.

El Templo de Zeus en Olimpia (450-470 a. C)
En el santuario de Olimpia se encontraba el Templo de Zeus, considerado una de las siete maravillas del mundo. En su altar se mantenía encendida la Llama Olímpica durante los Juegos Antiguos. Debió de ser el templo más impresionante por su tamaño y por las dimensiones de los restos de sus ruinas que nos permiten todavía reconocer su planta y reconstruir su alzado.

– El templo: fue construido por el arquitecto Libon que lo colocó en una zona llana del Altis, sobre una plataforma escalonada. Se usó el orden dórico. Contaba con seis columnas en la fachada y por detrás y trece en los lados. Su cella se dividía en 3 naves. La central estaba rodeada por dos hileras de siete columnas.

“Los antiguos Juegos eran diferentes a los modernos. Había muchos menos deportes y solamente podían competir hombres que hablaran griego, en vez de atletas de todos los países”, dijo Miltiades Hatzopoulos, director del centro de investigación de las antigüedades griegas y romanas de la Fundación Nacional de Investigación.

Los primeros juegos consistían solamente en una carrera a pie de 185 ó 190 metros (un largo de la pista de atletismo). Posteriormente, se fueron añadiendo carreras más largas, luchas y el pentatlón, que comprendía lanzamientos de disco y jabalina, carreras de campo traviesa, salto de longitud y lucha libre. Después se agregaron boxeo, carreras de carros y de caballos con jinetes. Otra de las pruebas olímpicas fueron los saltos de longitud y una carrera con armaduras puestas.

Cuando las polis entraron en decadencia, los juegos olímpicos también empezaron a caer cuesta abajo. Roma se los llevaría al corazón del nuevo imperio en los años 80 a.C., seis décadas después de haber conquistado Olimpia. Las competiciones siguieron celebrándose e, incluso, adquirieron un perfil más internacional, toda vez que tomaban en ellas atletas de todos los lugares del mundo latino. Sin embargo, perdieron su anterior sentido cultural para pasar a ser únicamente un torneo deportivo, si bien se mantuvieron los ritos religiosos, los bailes y las fiestas. Los atletas eran casi profesionales y se entrenaban regularmente, gracias al patrocinio que obtenían de los patricios o de ricos plebeyos, algunos de los cuáles utilizaban en su provecho el éxito de sus pupilos: habían nacido los “sponsors”.

El emperador Teodosio abolió los juegos tras celebrarse ininterrumpidamente durante 1172 años a lo largo de 294 ediciones en dos sedes distintas Olimpia y Roma, declarándolos ilegales en los años 396 después de Cristo por considerarlos paganos, ya que en estas fechas el cristianismo era ya la religión oficial del imperio. El olvido fue a la postre su peor castigo y los juegos yacieron sepultados por los siglos de la misma forma que lo estuvieron las ruinas grecolatinas.


El retorno de los Juegos Olimpicos en la Era Moderna

Casi veinte siglos después el barón de Coubertin, proveniente de una familia de la ‘Origen de los Juegos Olímpicos’
aristocracia francesa, en un viaje realizado al estadio Olímpico de Grecia, tuvo la brillante idea de reiniciar los juegos que se realizaban en la antigua ciudad de Olimpia.

El Barón, hombre que a pesar de la presión de su familia cambió la carrera militar por la docencia, con estudios de derecho y su ideología siempre enmarcada dentro de la igualdad social, entendió que la actividad deportiva de aquel entonces era solo privilegio de las clases adineradas de la Gran Bretaña. Consideró entonces la necesidad de masificarla dentro de toda la población, reconociendo sus beneficios en el desarrollo de madurez, nobleza, capacidad, trabajo y bienestar físico que generaba el esfuerzo y la sana competencia.

Aliados a esa idea estaban los avances tecnológicos de la segunda mitad del siglo XLX, con el invento de los buques de vapor y el telégrafo, situación afortunada que acortaba las distancias entre los distintos continentes.

Hacia 1894, el Barón de Coubertin dio origen al movimiento olímpico mundial, al convocar a catorce países creándose el primer Comité Olímpico internacional (COI), con sede en la prestigiosa universidad parisina de la Sorbona. Dentro de ese contexto académico se adjudicaron los primeros juegos olímpicos de la era moderna a la ciudad de Atenas en reconocimiento histórico a los juegos de la antigüedad.

En el mismo congreso fue elegido el primer presidente del COI, cargo asumido por el griego Demetrius Bikelas, mientras que el Barón del deporte como se llamó a Coubertin, ocupó el cargo de secretario general.

A pesar de las dificultades políticas y financieras que afrontó la organización y gracias a diferentes aportes económicos, especialmente el de un acaudalado comerciante griego llamado George Averof, residente en Alejandría, el que aportó un millón de dracmas para la construcción del estadio olímpico, se logró la inauguración de los juegos por el rey Jorge I en el año 1896 en el monumental estadio olímpico de Grecia y ante 70000 espectadores.

En ellos participaron 311 atletas de 11 países y a pesar de los reveses de la mayoría de los atletas griegos, el humilde panadero Spiridon Louis consiguió el triunfo en la Maratón de 42 Kilómetros. La prueba, una de las más prestigiosas de la competencia olímpica, fue diseñada recordando la gesta heroica del soldado ateniense que en la antigüedad y después de la batalla, recorrió la misma distancia entre el valle de Maratón y Atenas para anunciar la gran noticia del triunfo de los atenienses sobre los persas. Al terminar su recorrido, cayó muerto por la fatiga y el cansancio.

Fuentes: Google