El misterio de Tunguska “Resuelto”

Miércoles, 31 de octubre de 2001 – 22:02 GMT

El misterio de Tunguska “resuelto”

Región de Tunguska

Las cicatrices continúan sobre el terreno.

Podría ser una historia policial. Hay una fecha, un asesino que no dejó rastros, miles de cuerpos quemados y arrasados, testigos del crimen y una víctima: el planeta Tierra.

Era la mañana del 30 de junio de 1908 en una lejana región de Siberia. Los pocos habitantes del lugar se despertaron con una terrible explosión y un rayo cegador. Cuando alcanzaron el lugar sólo había desolación: tres kilómetros de árboles quemados y arrasados.

Región de Tunguska

Más de 60 mil árboles fueron quemados y arrasados.

Los científicos, los policías de esta historia, siempre tuvieron un sospechoso: un cometa o asteroide que habría caído sobre la Tierra, pero nunca tuvieron pruebas para acusarlo.

Ninguna expedición encontró un cráter en el área y por más que “rastrillaron” el lugar, no se halló ningún fragmento de un objeto extraterrestre.

Algunos llegaron a acusar a un mini agujero negro, mientras ninguna de las muestras de tierra, agua o madera provenientes de Tunguska daba ninguna pista.

Ahora, investigadores italianos dicen conocer la identidad del culpable.

Y el asesino es…

Para el equipo de astrónomos italianos, la evidencia apunta a un asteroide de baja densidad.

El agresor llegó del espacio, explotó en la atmósfera y se desintegró sobre la región Siberiana, causando un desastre pero borrando sus huellas.

La explosión sobre el terreno habría sido equivalente a más de 10 millones de toneladas de TNT.

Asteroide

El culpable habría sido un asteroide compuesto por un montón de escombros de baja densidad.

El hecho de que Tunguska sólo hubiera estado habitada por algunos cazadores evitó una masacre. Si el impacto hubiera sido sobre una capital europea, cientos de miles habrían perecido.

El fuego quemó más de 60 mil árboles. La ola expansiva generada por el impacto dio dos veces la vuelta a la Tierra. Por dos días hubo tanto polvo en la atmósfera que un transeúnte en las calles de Londres -a 10 mil kilómetros de Siberia- podía leer un diario en plena noche debido a la dispersión de la luz.

Pero apesar de tanta espectacularidad, nadie fue enviado por los zares rusos a la región, demasiado remota para ser importante.

Tras los pasos del criminal

Los científicos italianos han analizado los registros sísmicos de varias estaciones siberianas; combinaron la información con las huellas dejadas en los árboles por la explosión y rastrearon testimonios de pobladores del lugar que nunca fueron traducidos del ruso.

“Esto nos ha permitido calcular la órbita del cuerpo cósmico que chocó contra nosotros”, dijo Luigi Foschini, uno de los líderes de la expedición italiana.

Región de Tunguska

La orientación en la que fueron arrasados los árboles ayuda a develar el pasado.

El objeto se aproximó a la Tierra por el sudeste de Tunguska a una velocidad aproximada de 11 kms. por segundo.

De las 886 órbitas validas de las que pudo haber salido el agresor, más del 80% son órbitas de asteroides, mientras que la minoría corresponde a órbitas asociadas con cometas.

¿Pero cómo no dejó ninguna huella?

“Probablemente”, calcula Foschini “porque era un objeto similar al asteroide Matilde, que fue fotografiado en 1997.”

“Matilde es un montón de escombros con una densidad muy similiar a la del agua. Esto significaría que pudo explotar y fragmentarse en el aire, y sólo la onda expansiva del impacto alcanzo la Tierra”.



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