Uri Geller – Mentalista o Ilusionista

Uri Geller (Tel Aviv, 20 de diciembre de 1946) es un magufo conocido por declarar tener poderes psíquicos.

Comenzó su carrera como mago en clubes nocturnos israelíes. Comenzó a ser conocido por sus actuaciones en las que afirmaba tener habilidades paranormales como la telequinesis, la telepatía y la búsqueda de agua subterránea; podía verse cómo doblaba objetos metálicos y paraba relojes, o se hacían funcionar más rápido, sin aparentemente ninguna fuerza física aplicada sobre ellos.

A pesar del paso de los años y del retroceso del pensamiento mágico, todavía mucha gente sin capacidad crítica lo considera un verdadero psíquico debido a su gran habilidad manual como mago y su empatía, que le permite reconocer las más sutiles expresiones facionales y actitudes del público. Un truco clásico sería el de plantear a sus espectadores una situación, y mediante una breve observación decir haber adivinado a quienes reconoce en ella. Puede consistir en hablar de la pérdida reciente de seres queridos u otros hechos emotivos, potenciando así la emotividad del público. Una o varias de esas personas son bajadas al escenario para preguntarles por la veracidad de su acierto y que así lo confirmen ante el resto de la audiencia, haciendo hincapié en no conocerse previamente, desmitiendo que se trate de un compinche camuflado entre el público. Además puede seguir indagando aprovechando la facilidad de interpretar las reacciones de esa persona o involucrarlas en un truco de magia pidiéndoles un objeto personal para hacerlo, haciendo ver que dicho objeto no ha sido manipulado previamente por él. Otros mentalistas, como por ejemplo Anthony Blake, sí tienen la honestidad de admitirse magos, aunque se hagan llamar mentalistas por la similar naturaleza de sus trucos, evitando el magufismo, o simplemente no diciendo tener poderes, dando a entender al espectador racional la obviedad de la falsedad de sus técnicas.

Otro truco famoso es el de doblar cucharas metálicas con tan sólo dos dedos y sin aplicar fuerza, simulando hacerlo con poderes mentales. El truco consiste en emplear dos cucharas, una doblada previamente varias veces debilitando la fortaleza atómica del metal quedando a punto de romperse y la otra sin manipular. Se muestran las dos cucharas a un espectador, sin dejárselas tocar, y se le ofrece elegir una de las dos, para con una hacer el truco y la otra entregarla a la persona para que compruebe la dureza del metal. El engaño es doble, por un lado porque no se especifica si la cuchara elegida será con la que se realice el engaño o la que entregará, por lo que siempre se queda con la manipulada; y por otro porque suponiendo el espectador que realmente ha hecho dicha elección, extrapolando cree que la cuchara con la que se realiza el truco tiene la misma dureza que la que realmente llega a tocar.

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