El Misterio de Gasparetto

Luiz Antonio Gasparetto es un psicólogo y médium brasileño, quien con sus ojos cerrados y en un estado de trance, pinta o dibuja sus obras con la misma calidad que lo hacían Van Gogh, Jean Renoir o Henri de Toulouse-Lautrec. Mientras ejecuta las pinturas mueve sus manos a una velocidad impresionante, teniendo a su vez reacciones corporales que no dejan indiferente a las personas que lo observan.
Este hombre decía que los espíritus de pintores famosos ya fallecidos entraban en su cuerpo y le utilizaban para pintar sus cuadros.
Lo curioso es que expertos en arte llevados al programa afirmaban que cada cuadro tenía el estilo del pintor que supuestamente había poseído a Gasparetto.
Realiza pinturas en los estilos de los más variados pintores. No son reproducciones de cuadros existentes, sino obras nuevas en los estilos de cada pintor del que queda colocada hasta la firma. No utiliza pinceles. Los hace con los dedos tanto de las manos como de los pies y a asombrosa velocidad.
Otra cosa que no deja de llamar la atención es que nunca recibió educación relacionada con la pintura o la plástica.
La pintura realizada en estado de trance, llamada Psicopictoriografía, es una de las más raras facultades mediumnicas hoy existentes.

BIBLIOGRAFIA

Nació en São Paulo, Brasil, el 16 de agosto de 1949.
Sus padres Aldo y Zíbia, ambos espiritistas, contribuyeron en gran medida para que Luiz se transformara en lo que es.
Descubrío que tenía el don de pintar en trance a los 13 años. A esa edad, comenzó a sentir dolores en el brazo y ganas de llorar. Al entregarle su madre un papel y un lapiz comenzó a dibujar compulsivamente realizando lo que parecía ser un autorretrato de Rafael. Este fue el comienzo de un proceso de demostraciones mediumnicas que fue estudiado por parasicólogos de varios paises.
Estudió psicología y luego se dedicó de lleno a su crecimiento espiritual mezclando varias doctrinas religiosas y espirituales.
Actualmente dirige en Brazil programas de radio y televisión en los cuales difunde su conocimiento y ayuda a otras personas.
Ya no viaja mas con tanta frecuencia por el mundo entero haciendo demonstraciones de pintura mediúmnica, el mismo fenómeno que lo tornó internacionalmente famoso, objeto de estudios y foco de interés de varias redes de tevisión. La BBC de Londres emitió varias veces, en 1977, un documental suyo incorporando los grandes genios de la pintura.
Sus viajes al exterior actualmente tienen por objetivo atender invitaciones para dar conferencias, o analizar ofertas de trabajo.

SU TRABAJO

Cualquier intento de definir su trabajo es pasible de error o errores. Él rechaza cualquier título: “¿Quién no se pone etiquetas es nada, y quien es nada es todo”.
Gasparetto ya no se dice espiritista desde hace un buen tiempo, por creer que la religión crea divisiones. Sin embargo continúa cada día más conectado con lo astral, una fuente de inspiración constante en sus estudios sobre la espiritualidad.
Ahora bien, médium es el término que se le da a la cualidad que tienen ciertas personas que pueden comunicarse con Espíritus. Se dice que todos somos “médium”, pero eso depende del grado de percepción que tengamos sobre los ya mencionados Espírutus.
Ya canceló su registro de psicólogo, lo cual le da la libertad de cuestionar conceptos de forma más amplia y experimentar nuevos medios de ayudar a las personas. Talvez lo mas acertado sea enumerar todo lo que el ya fué y nada mas. Que nadie le pida coherencia, pues uno de sus placeres innegables es cambiar a toda hora.

En Busca Del Misterio – Gasparetto -(Jimenez Del Oso)

LAS CALAVERAS DE CRISTAL

En el años 1919, Frederick Albert Mitchell-Hedges, un aventurero británico, descubre un área arqueológica en unas ruinas de una ciudad maya a la que se llamó Lubaabtun, o Ciudad de Pilares Caídos, en Belice. Este aventurero se había acercado a aquel lugar para ver si podía encontrar alguna evidencia que confirmase la existencia de la Atlántida.

Excavó durante años la zona hasta que en 1923 Anna, su hija, mientras curioseaba entre las ruinas vislumbró un destello entre las rozas. Pasaron semanas antes de que lograran averiguar cuál era su origen. Removieron los bloques de piedra y el día 1 de enero de 1924, recuperaron uno de los objetos más extraños encontrados jamás: una calavera de cristal tallada con una perfección asombrosa. Aquel descubrimiento desconcertó al los arqueólogos, todo lo contrario de la cercana comunidad indígena maya de los Kekchi, que celebraron lo que llamaron el “regreso del dios” que según ellos les había sido arrebatado en el pasado.

El aventurero dejó la calavera en manos de los indígenas y regresó a Inglaterra. Tres años después regresaría y los indígenas le obsequiaron con aquel objeto en agradecimiento por la ayuda que en medicinas y alimentos le había ofrecido a aquel pueblo. A partir de este momento la calavera se ha convertido en un objeto de estudio que ha planteado muchos interrogantes a los científicos. No se sabe si es un objeto contemporáneo o fabricado en tiempos remotos.

Tampoco se conocen a sus creadores y cuál era su función. La carabela de Mitchell-Hadge, que es como se conoce, es una copia exacta de la calavera humana, está tallada en cristal de cuarzo en dos piezas: el cráneo y la mandíbula articulada. Posee una rara perfección, sus cortes y ángulos sugieren que los artesanos poseían una avanzadísima tecnología, pues el cuarzo es un material difícil de trabajar. Su estructura molecular hace necesaria la utilización de lásers pues el cristal tiende sino a romperse. Es por eso que se cree ha de tratarse de un objeto moderno, sin embargo estudiosos que han trabajado en ello aseguran que podría tener miles de años de antigüedad. Su descubridor jamás dudo de su origen maya, creyendo que rondaría los tres mil seiscientos años y que fue utilizado por algún sacerdote maya para hacer rituales esotéricos.

El Carbono 14 no da una fecha coherente pues es un material inorgánico. Frank Dorland, un restaurados de arte que la tuvo durante algunos años aseguraba que la calavera desprendía un perfume sutil y emitía misteriosos sonidos. En 1969, Morrill, un investigador de la cultura maya, aseguró haber descubierto en la calavera varios puntos de enganche, que podían haber servido según su opinión, para manipular el objeto y producir la ilusión de que éste se movía o hablaba. Los Kekchi habían relatado a Mitchell-Hedges numerosas leyendas referentes a aquella calavera de cristal. Le dijeron que había pertenecido a un alto sacerdote y que existían trece calaveras más.. La utilizaban en sus ceremonias esotéricas pues representaban la personificación de todo mal. El restaurador Dorland realizó varios modelos del artefacto en plástico para tratar determinar la forma en la que pudo haber sido tallado., pensando que podría ser la calavera de una mujer.

El molde en plástico pudo ser examinado por el forense Clyde Snow de la Universidad de Oklahoma, y por el departamento de antropología del instituto Smithsoniano. Contaron con la ayuda de Frank Domingo, un dibujante de la Policía de Nueva York, elaboraron entre todos un boceto del misterioso rostro, Tanto el forense como el dibujante realizaron retratos de una mujer joven de rasgos amerindios. Se han descubierto otras calaveras de cristal similares, las dos más célebres están en Europa, una en el Museo de la Humanidad de Londres y la otra en el Museo del Hombre de París. El origen de ambas parece ser el mismo, fueron descubiertas en México a finales del siglo XIX, ambas en cuarzo citrino, lo que les da un aspecto ahumando. En la etiqueta de la calavera de Londres se ha colocado una nota en la que se puede leer que es “probablemente” azteca. Los guardias dicen que emiten destellos increíbles cuando todo el museo está ya cerrado y a oscuras. En cuanto a la calavera de París, también existen muchas dudas sobre su procedencia.

Se dice que fue descubierta a finales de 1890 en México. Tiene una pequeña incisión en la parte superior del cráneo, que se cree servía para sujetarla a algún tipo de estructura. No se sabe a ciencia cierta su antigüedad. Se piensa que podrían ser objetos de culto utilizados por sacerdotes mayas o de otras culturas más antiguas en rituales sagrados o mágicos. Quizá estuvieron en algún altar dispuestas de manera especial para que la luz las atravesaran creando un ambiente especial. Otras hipótesis sugieren que se tratan de fuentes de poder capaces de curar o matar. Algunos psíquicos dicen haber visto en ella imágenes holográficas en el interior de las calaveras al activarlas mediante combinaciones de luces o sonidos. Imágenes como bosques, montañas, delfines, seres misteriosos e incluso Ovnis.

Para los mayas las calaveras de cristas eran divinidades materializadas, pensaban que provenían de una antiquísima civilización que en un pasado remoto, poseían unos extraordinarios conocimientos tanto tecnológicos como espirituales. Existen médiums que ha podido canalizar mensajes a través de ellas, mensajes de todo tipo, mientras que otros hablan de “ventanas” a dimensiones desconocidas.

Los lugares en los que se han hallado estas tallas están ubicados generalmente en América Central, concretamente en ruinas aztecas y mayas.
Las calaveras de cristal están cortadas con la forma de un craneo humano, varían en forma, tamaño y tipo de cristal.

La más conocida de estas calaveras es la “Skull of Doom” (Calavera de la Muerte, o del Juicio Final) descubierta por Mitchell-Hedges, el cual afirmó que fue desenterrada por su hija Anna en 1927, durante una expedición realizada en las ruinas mayas de Lubaantum (Belize), tras mover unas grandes piedras que cubrían un altar de uno de los templos mientras buscaban huellas de la Atlántida.

Tiene características muy similares a la de una verdadera calavera humana, como una mandíbula móvil con sus dientes.

Hasta ahora no se ha logrado determinar la forma en la que fue tallada, ya que se trata de un trabajo imposible de realizar por los más talentosos escultores o ingenieros de nuestra época. Fabricada con cristal puro de cuarzo, tanto la mandíbula como el cráneo provienen de la misma roca.
Es anatómicamente perfecta, seguramente sea la representación de un cráneo femenino debido a su pequeño tamaño, 12,7 cm. de altura, mientras que su peso es de 5 kg.

El craneo, perfectamente tallado en cristal de roca, presenta un alto grado de dureza (siete sobre diez, en la escala de Mohs), de lo que se deduce que sólo mediante fundición del mineral y utilizando un molde, o mediante el uso de un diamante podría obtenerse algo parecido.
Pero los mayas no poseían la suficiente capacidad técnica para semejante trabajo.

En el año 1970 la familia Mitchell-Hedges entregó el craneo los laboratorios de Hewlett Packard para su estudio.
Pudo comprobarse que el cristal fue tallado en contra del eje natural del cristal, algo totálmente ilógico, pues esto provocaría la rotura de la pieza de cuarzo, aun usando tecnología láser.
Otro hallazgo sorprendente consistió en que no había evidencias del uso de herramientas metálicas.

Hasta ahora se han descubierto varios craneos en distintos lugares del mundo, pero sólo estas nueve parecen auténticas:

SKULL OF DOOM. Descubierta en 1927 por Mitchell-Hedges en las ruinas mayas de Lubaantum, Belize.

MAYA. Descubierta en Guatemala en 1912.

LAZULI. Tallada en lapislázuli. Descubierta en 1995 al norte del Perú por indigenas incas.

JESUITA. Se tiene noticias de ella desde 1534. San Igancio de Loyola, fundador de los Jesuitas, la tuvo en su poder.

SHUI TING ER. Tallada en amazonita, descubierta hace 130 años por el arqueologo chino Yeng Fo Huu en el suroeste de Mongolia.

OCEANA. Esculpida en cuarzo. Pertenecia a un campesino Brasileño que vive en una región remota de la Amazonia. Se cree que fue descubierta por indigenas nomadas de esta región.

ET. Descubierta en 1906 en Guatemala. Es de cuarzo ahumado. Se caracteriza por la forma puntiaguda del cráneo y mandibula pronunciada. Tiene cierto aire no humano.

MAX. La mayor calavera de cristal conocida.

BABY LUV. De cuarzo rosa, descubierta en 1700 por un monje del monasterio de Luov (Ucrania). La conservaban desde hacia cientos de años.

El misterio de las calaveras es enriquecido también por una leyenda que se remontaría a los mayas.
Tal leyenda cuenta que en el mundo existen 13 calaveras de cristal de tamaño natural, y cuando todas sean descubiertas, transmitirán a los hombres todo su conocimiento.